
DISCAPACIDAD : CARTA ABIERTA DE CRISTINA CECCO , FUNDACIÒN ANGELES DE CRISTAL , CHUBUT.

A las autoridades a las que está dirigida esta ley, desde las ONG tenemos algunas cuestiones que decirles. Entre ellas, que no queremos luchar (eso ya lo veníamos haciendo hace tiempo) y con magros resultados. Tampoco queremos imponer ni que nos impongan ideologías; nosotros queremos ejercer los objetivos que nos hemos propuesto para trabajar en áreas en las que el Estado tiene la obligación de garantizar y no lo hace. Hoy, los Guillermos, las Ainas, los Javier, las Carolinas, los Joaquines, las Clarisas, las Camilas y otros tantos nombres de niños y jóvenes, junto a sus familias, están en la incertidumbre. No es su culpa; ninguna persona elige nacer con una discapacidad, y tampoco las familias eligen pasar por tantos y complejos problemas causados por el entorno.
Sí, por los entornos que implican a muchas personas, entre funcionarios, empleados de distintas reparticiones, médicos y profesionales de la salud, de la justicia, auxiliares, colegios profesionales, acompañantes, personal cuidador especializado, entre muchos otros. Y toda la burocracia que, en vez de disminuir, aumenta.
Las personas con discapacidad no necesitan probar que tienen una discapacidad; con el CUD, basta. El problema no está ahí. Seguimos en los entornos, no en todos, porque no todos somos iguales y no todos somos corruptos. Somos personas de bien y, por lo tanto, queremos que se nos respete y que se nos trate como personas que conviven en esta sociedad y que merecen ser contempladas como cualquier persona que vive y habita este país singular.
Lo que se pide, a grandes rasgos, es mantener una línea de trabajo que venía funcionando, aunque bastante mal. Lo posible a tener en cuenta es que, mientras se piensa y se proyecta, se trabaje y se programe un mejor sistema que el actual, con más funcionalidad; no perdamos los derechos que nos otorga la Convención, ni permanezcamos en un rincón, enojados y desatendidos, sin entender por qué nos ponen a todos en la misma canasta hasta que se enteren de cuántos casos de corrupción encontraron.
También somos parte de las fuerzas del cielo, y somos personas de bien que utilizamos nuestro voluntariado para que los niños y jóvenes tengan una mejor calidad de vida. Además, queremos que las personas con discapacidad sean autónomas e independientes, y si pueden concursar por un empleo, mucho mejor. Y aquí vamos al meollo del asunto: sin terapias, sin educación y sin apoyos adecuados, no se llega a ninguna parte. En vez de generar un trabajo genuino, generamos más pensiones y asistencialismo que no mejora la situación.
Como ONG, tenemos muy claro que hemos estado trabajando en esta área durante tiempo, y que todavía hay mucha ignorancia sobre estos temas. No se le puede responder a una persona con discapacidad (niño) que el Estado no tiene la culpa; ni la persona ni su familia deben lidiar con todos los personajes antes mencionados que creen que se les roba o estafa.
Hoy los instamos a buscar soluciones que nos ayuden a transitar este tiempo, donde la transformación sea un paso concreto y sin varios padecimientos. Según la Convención, si una persona con discapacidad padece, el problema está en el entorno y en los grupos de apoyo, no en la persona. Dejen de hacernos padecer. Tenemos la legislación vigente a favor y merecemos una mejor calidad de vida.
CRISTINA CECCO , FUNDACIÒN ANGELES DE CRISTAL, CHUBUT.




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